¿Cómo afectan las noticias falsas la labor de los periodistas en Argentina?

20 de agosto de 2020
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FOPEA Y Thomson Media realizaron una encuesta a periodistas para conocer cómo afecta la desinformación su tarea diaria y con qué herramientas cuentan para hacerle frente.

Las “noticias falsas” abundan y los nuevos soportes aumentan su circulación, afectando la credibilidad de los medios profesionales y demostrando que el periodismo de calidad es más necesario que nunca. La difusión de contenido falso y engañoso en las plataformas digitales genera ruido en la conversación pública, contamina el espacio mediático y desafía al periodismo a poner freno a esas prácticas. 

En ese contexto, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y Thomson Media, en el marco del proyecto 100 Por Cierto, realizaron un relevamiento entre 4.130 periodistas para conocer cómo afecta la desinformación su tarea diaria y con qué herramientas cuentan para hacerle frente.  

Del estudio se desprende que, en general, los periodistas argentinos tienen un alto conocimiento de lo que significa la desinformación (93%), “noticias falsas” (98%), “desinformación” (85%), “trolls” (97%), mientras que otros términos, como “bots” (67%) y “deepfake” (45%) les resultan menos familiares.    

Para ellos, las noticias falsas abundan. El 79% se encuentra con este tipo de información frecuentemente. Un 70% cree, al igual que los usuarios, que su circulación aumenta en períodos electorales. Señalan como principales responsables a los líderes políticos y piensan que se generan para perjudicar a candidatos, para generar confusión y para promocionar a los políticos. 

En segundo lugar nombran a los grupos de activistas como generadores de noticias falsas, y a los integrantes del público en tercero. Si bien no se considera que los periodistas sean los principales responsables, el 85% piensa que por lo menos algunas de esas noticias pudieron haber sido creadas por colegas.

Noticias falsas y verificación de la información 

Los periodistas perciben a las noticias falsas como un grave problema para el periodismo, pero a la vez, éstas impulsan una puesta en valor de la profesión, convirtiéndose en la herramienta más importante para combatirlas.   

En ese sentido, el 80% admite verificar mejor la información que recibe antes de publicarla, al ser consciente de la existencia de estas prácticas. 

Sin embargo, un gran porcentaje cree que las noticias falsas son un problema que se circunscribe a las redes sociales, y creen que las plataformas deberían encargarse de eliminarlas

Según la encuesta, en promedio los periodistas utilizan 5 herramientas para chequear la información antes de publicarla. La principal manera es consultar a más de una fuente (93%), seguida de buscar documentación oficial (84%), ver qué publicaron otros medios (74%), usar Google (76%) y preguntar a colegas (72%).

Mientras que para cubrir una noticia, utilizan en promedio 4,4 fuentes. Casi todos, consultan contactos personales (96%) y documentación oficial (94%). Para elegirlas, se basan en la reputación y en la confianza tratando de abarcar, con esas fuentes, varios puntos de vista.

Los periodistas parecen estar bastante solos para lidiar contra la desinformación. 4 de cada 10 expresaron no tener políticas claras de verificación de información en el medio donde trabajan y muy pocos cuentan con una unidad específica para este fin. La mayoría carece de formación académica específica, y es escasa la capacitación ofrecida por los medios en este tema. 

La mitad de los encuestados declara que el medio en donde trabaja no tiene un Código de Ética y si lo tiene, no lo conoce. Un Código de Ética es el conjunto de normas y principios que se establecen como línea de comportamiento en un medio de comunicación, y que define su compromiso de responsabilidad hacia la sociedad en general. Los periodistas valoran estos documentos: 8 de cada 10 piensa que es importante tener uno para mejorar la práctica periodística y luchar contra la desinformación. 

Combatiendo la desinformación 

La desinformación se produce a partir de la difusión de información falsa, imprecisa o engañosa diseñada, presentada y promovida para causar intencionalmente daño público o ganancias económicas. 

El trabajo de los periodistas es explicar a la sociedad lo que pasa para que las personas puedan tomar decisiones informadas en todos los ámbitos de su vida, desde qué partido votar hasta qué móvil comprar. Por eso, verificar y contrastar la información es indispensable para distinguir qué es real y qué no lo es, para conocer los hechos e identificar una mentira interesada.

Los periodistas deben defender la libertad de expresión y el derecho del público a saber, así como defender su labor. Hoy los medios de comunicación tienen la posibilidad de ocupar un rol clave en la lucha contra la desinformación. Para ello es necesario fortalecer el rol de los periodistas como garantes de la información contrastada, cierta y contextualizada.

El periodismo de calidad es la única fuerza fundamental para exponer a la desinformación.

Accedé al informe completo aquí: https://100porcierto.com/usuariosdigitales/informe02/