¿Qué saben los usuarios digitales argentinos sobre desinformación?

FOPEA Y Thomson Media realizaron una encuesta para conocer el nivel de desinformación de los usuarios digitales argentinos.

23 de julio de 2020
Por: FOPEA Y Thomson Media

En la era de la información, el auge de las plataformas digitales genera un ambiente propicio para propagar datos falsos y, ante un flujo incesante de noticias, para las personas es muy difícil diferenciar qué es verdad y qué no lo es.

Para conocer el nivel de desinformación de los ciudadanos argentinos y cómo las llamadas “fake news” impactan en su vida cotidiana, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y Thomson Media realizaron una encuesta entre más de 1500 usuarios digitales en todo el territorio nacional en el marco del proyecto 100 Por Cierto.

Del estudio se desprende que, en general, el usuario digital argentino se describe como hiperconectado y un intenso consumidor de información. Además, admite tener una estrecha conexión con los medios de comunicación, no solo para entretenerse, sino principalmente para informarse.

Si bien el medio por el que reconocen estar más informados son las redes sociales, manifiestan que los medios tradicionales les resultan más confiables, incluso, como mecanismos para no caer en el engaño de los datos falsos de las redes sociales. Esto reviste relevancia, ya que consideran que el volumen de circulación de información falsa en los nuevos soportes es alto.

Al consultar a los usuarios sobre los términos vinculados a la desinformación, la mayoría identifica lo que son “noticias falsas” (94%), “desinformación” (85%), “trolls” (70%), mientras que otros términos, como “bots” (30%) y “deepfake” (26%), les resultan menos familiares.   

Los encuestados evalúan como un factor de desorientación grave en las redes los contenidos editados y alterados (como fotos, videos y audios) que son compartidas como “urgente”. No obstante, aseguran que esos contenidos de desinformación no impactan en ellos ya que, en la mayoría de los casos, se consideran hábiles para descubrir la intención y, además, afirman que chequean los datos.

Esta sobreestimación de la capacidad de detectar y descartar las noticias falsas por parte de las audiencias es parte del problema de la desinformación: creen que reconocen la información falsa con facilidad, pero la  proliferación y circulación de “fake news” demuestra que los filtros de los usuarios no son tan efectivos ante el poder de los generadores de contenidos falsos.

Periodismo vs otras plataformas

Para los usuarios digitales, la información periodística se diferencia claramente  de la que circula por redes sociales y no forma parte de las noticias falsas.

8 de cada 10 usuarios consideran más creíbles las noticias que provienen de los medios periodísticos que las que circulan entre los usuarios de las redes. La principal diferencia, para ellos, radica en el proceso de producción de las noticias, ya que los periodistas trabajan con datos y fuentes. lo cual genera mayor credibilidad.

La desinformación en las elecciones

Según los encuestados, la circulación de noticias falsas aumenta durante las campañas electorales y se circunscribe, principalmente, a una lógica política panfletaria utilizada para ganar votos: más del 30% cree que existe una motivación política entre los adeptos de los partidos para difundirlas.

El 82% considera que las noticias falsas se generan con el objetivo de confundir e influir sobre un candidato político, y un 75% señala a los políticos como autores o responsables de su circulación.

Combatir la desinformación

La desinformación se produce a partir de la difusión de información falsa, imprecisa o engañosa diseñada, presentada y promovida para causar intencionalmente daño público o ganancias económicas.

Vale aclarar que el término fake news, de uso extendido, no captura el complejo problema de la desinformación, que involucra contenido que no es realmente o completamente falso, sino información fabricada combinada con hechos, y prácticas que van más allá de cualquier cosa que se parezca a noticias. 

La desinformación divide a la sociedad, genera ira y miedo, y perjudica a la democracia. Cuando la sociedad reconoce a la desinformación como tal, puede comprender los hechos con datos ciertos y contrastar opiniones.

Los usuarios del ecosistema digital tienen derecho a acceder a información transparente y confiable sobre los asuntos públicos, hecho fundamental para el ejercicio de sus derechos en la democracia.

Accedé al informe completo aquí:

https://100porcierto.com/usuariosdigitales/desinformacion/#HOME