Crisis por Coronavirus: la necesidad de información confiable

14 de agosto de 2020
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Las sociedades se volcaron a los medios tradicionales por la confianza en los contenidos y surgen nuevos desafíos para la industria, según la Encuesta Anual de Reuters Institute.

El contexto actual que atraviesa el mundo por la pandemia del Coronavirus, y sus consecuencias económicas, políticas y sociales, refuerzan la necesidad de un periodismo confiable y riguroso para informar a la población y contrarrestar la desinformación. Actualmente los periodistas ya no controlan los mensajes informativos y la gente se vuelca más a las redes sociales y otras plataformas donde predominan datos engañosos o falsos.

El último reporte publicado por Reuters Institute, basado en su encuesta anual realizada en seis continentes y 40 mercados, busca arrojar luz sobre los temas clave que afronta el sector en tiempos de una incertidumbre sin precedentes. 

Entre las principales conclusiones del estudio, se puede distinguir que la crisis del Coronavirus aumentó el consumo de noticias en los principales medios de todos los países. Las noticias en televisión y los sitios online mostraron repuntes significativos y más gente identifica a la TV como su principal fuente de información. El consumo de diarios impresos cayó debido a los confinamientos que limitaron la distribución física, lo cual acelera la transformación hacia un futuro digital.

El uso de medios online y redes sociales creció en la mayoría de los países. Más de la mitad de las personas encuestadas (51%) utilizó algún tipo de grupo online abierto o cerrado para conectarse, compartir información o participar en una red local de ayuda.

En abril de 2020, la confianza en la cobertura mediática del COVID-19 era relativamente alta, en un nivel similar a la que tienen los gobiernos nacionales. Asimismo, la confianza en los medios tradicionales era más del doble de la que tenían las redes sociales y nuevas plataformas.

Preocupación por la desinformación

Incluso antes de la crisis por la pandemia, más de la mitad de los encuestados sentían preocupación sobre qué noticias son verdaderas y cuáles falsas en internet. Los políticos representan la fuente de desinformación que se menciona más a menudo, aunque en algunos países las personas que se definen de derecha tienden a culpar más a los medios. 

En este aspecto, la política ocupa un rol central en la credibilidad. En comparación a 2019, cada vez menos personas confían en las noticias. Sin embargo, la encuesta refleja que un 60% todavía prefiere información sin un punto de vista específico y sólo un 28% prefiere noticias que comparten su misma perspectiva o la refuerzan. 

El 52% preferiría que los medios informaran sobre las declaraciones falsas de los políticos. La gente se siente menos cómoda cuando la propaganda política aparece en motores de búsqueda y en las redes sociales que cuando aparece en la televisión, y la mayoría (58%) desearían que las plataformas bloquearan los anuncios políticos que pudieran tener afirmaciones inexactas. 

En casi todas partes se percibe a Facebook como el principal canal para difundir información falsa. En general, señalan a las redes sociales con preocupación en relación con la desinformación (40%), muy por encima de los sitios de noticias (20%), las aplicaciones de mensajería como WhatsApp (14%) y los motores de búsqueda como Google (10%).

El valor de los medios tradicionales y la confianza

En los últimos nueve años, los informes de Reuters han mostrado que las noticias online superaron a la televisión como fuente informativa más usada en varios países. Al mismo tiempo, los periódicos impresos han seguido decayendo mientras que las redes sociales se estabilizaron después de un fuerte aumento. 

Sin embargo, la última encuesta mostró que la televisión registró un incremento, y mucha gente recurrió a fuentes informativas confiables, incluyendo medios públicos. Las redes sociales también aumentaron sustancialmente, más personas recurrieron a ellas para encontrar y compartir noticias, en combinación con la TV y los sitios online. En cambio, los confinamientos afectaron la circulación de periódicos y revistas de papel. 

En Argentina, aumentó en un 19% la preferencia de la TV por sobre las plataformas online como principal fuente de noticias. Este crecimiento en TV y redes sociales se verificó en todos los grupos etarios y los menores de 35 años tuvieron proporcionalmente el mayor aumento en el uso de ambos medios. 

Los datos de la industria también indican un potente crecimiento del tráfico para las noticias online, con las marcas más confiables a menudo beneficiándose de forma desproporcionada. Los medios comerciales produjeron varias innovaciones en periodismo de datos y otros formatos visuales para explicar la crisis, como guías prácticas para manejar el aislamiento.

En general, el 60% considera que los medios hicieron un buen trabajo ayudando a la sociedad a comprender el alcance de la crisis, y también al dejar en claro qué podía hacer cada uno para mitigar el impacto (65%). Sin embargo, en Argentina, un 41% piensa que exageraron la gravedad de la situación. 

En términos de confianza en la información sobre el coronavirus, a los medios nacionales les va relativamente bien, por detrás de los médicos y las organizaciones sanitarias pero por delante de los políticos. Cuatro de cada diez personas creen que la información de las redes sociales, los sitios de vídeo y las aplicaciones de mensajería no es confiable. 

En promedio, los niveles de confianza en los gobiernos nacionales y en los medios son casi idénticos. En las primeras fases, muchos se enfocaron en amplificar los mensajes gubernamentales sobre la salud y el distanciamiento social, incluyendo la cobertura de conferencias de prensa. A medida que las cosas vuelvan a la normalidad, es probable que los medios sean más críticos con los gobiernos. 

Las redes sociales y la crisis

De los encuestados, un 24% utilizó WhatsApp para encontrar, discutir o compartir noticias sobre COVID-19, y alrededor del 18% se unió a un grupo de apoyo o de discusión en Facebook o WhatsApp con personas a las que no conocían, mientras que un 51% participó en grupos con colegas, amigos o familiares. Además, uno de cada diez accedió a videollamadas cerradas usando plataformas como Zoom, Houseparty y Google Hangouts. 

Instagram y Snapchat se han vuelto populares entre los más jóvenes para acceder a noticias sobre coronavirus. Las celebridades y los influencers desempeñan un rol muy grande en esas redes. En Argentina, un 49% utiliza Instagram y un 9% TikTok para acceder a noticias sobre COVID-19. 

En el promedio de los países encuestados un 29% se declara más preocupado por Facebook como fuente de desinformación. Después vienen YouTube (6%) y Twitter (5%). En lugares del Sur Global la gente señala a las aplicaciones de mensajería como WhatsApp (35%). Esta inquietud tiene un carácter particular, porque se trata de redes privadas y encriptadas donde la información falsa tiende a ser menos visible y más difícil de contrarrestar. 

La encuesta demostró que estas redes se pueden usar para difundir todo tipo de desinformación dañina. Casi cuatro de cada diez (37%) dijeron haber encontrado mucha desinformación sobre COVID-19 en redes sociales como Facebook y Twitter y un 32% mencionó a las aplicaciones de mensajería.

La alfabetización digital también ha sido una prioridad: en muchos países, las cuentas de Facebook tienen en la parte superior un enlace destacado que lleva a fuentes informativas confiables. Se han ajustado los algoritmos para priorizar las fuentes oficiales y confiables. 

Las redes sociales pueden ayudar a difundir información falsa y engañosa, pero también colaboraron en estos tiempos de ansiedad y confinamiento, y proporcionan una forma efectiva para amplificar la información confiable. Generalmente se usan en combinación con otros medios.

Cambios de hábitos y desafíos 

Los hábitos informativos cambiaron significativamente durante el confinamiento por el COVID-19, aunque mantener los niveles de interés resulta complicado. Si bien más gente se volcó a las transmisiones en vivo de televisión y fuentes confiables, el aislamiento también impulsó el uso de nuevas herramientas digitales. 

Las consecuencias sobre la confianza resultan más difíciles de predecir. El consenso entre los medios y los gobiernos alcanzado durante las primeras fases de la crisis comenzó a quebrarse. Las sociedades polarizadas empiezan a confiar menos en los medios, suele haber insatisfacción con las instituciones y se publican más opiniones con las que está en desacuerdo. Además, la mayor polarización política coincidió con una explosión de publicaciones online de bajo costo y  opiniones partidistas ampliamente disponibles. 

El aislamiento por el COVID-19 recordó el valor de los medios de comunicación tradicionales y el poder de las redes digitales para conectar personas. Para quienes debieron encerrarse en sus hogares, la televisión se mantuvo como una ventana al mundo y algunos canales sirvieron de plataforma para que las autoridades se comuniquen con una audiencia masiva.

Probablemente el impacto más fuerte del virus sea el económico: ya hay medios locales y nacionales que redujeron su personal o publican con menos frecuencia. Es probable que se aceleren los cambios estructurales hacia un entorno de medios más digitales en cuanto al comportamiento de la audiencia, el gasto publicitario y los ingresos vía lectores. La crisis en los medios locales se agudizará y habrá más peticiones de ayuda a los gobiernos y a las compañías tecnológicas, poniendo en peligro la independencia periodística, manifiesta el estudio.

Como si eso no fuera suficiente, la dependencia del contenido agregado y móvil hizo que sea más complicado para los medios establecer relaciones directas con el público. Según el trabajo de Reuters Institute, la mayoría de los medios sigue luchando para vincularse más profundamente con la próxima generación y otros grupos a los cuales les resulta difícil llegar. 

Sin embargo, el COVID-19 también mostró el valor que tienen las noticias creíbles y confiables tanto para el público como para quienes toman decisiones políticas, empresarios y otros actores. La verificación de los hechos se volvió clave para las redacciones, estimulando de manera amplia la alfabetización digital y colaborando para contrarrestar las numerosas teorías conspirativas que circulan por las nuevas plataformas.  
Para acceder al informe completo de Reuters Institute: Digital News Report 2020.

Autora: Fiorela Iotti